viernes, 25 de enero de 2013

AUDREY HEPBURN: UNA CARA CON "ANGEL"

 
 

 
El 20 de enero de 1993, el mundo del cine perdía a una de sus
estrellas más carismáticas y encantadoras, Audrey Hepburn,
protagonista de muchas películas e icono, por excelencia de belleza,
elegancia y sencillez.



Se marchaba para siempre, victima de un cancer
que venía padeciendo en sus últimos años de vida, lo que no le impidió
ejercer de Embajadora para la Unicef.



Su currículum cinematográfico no deja impasible a nadie, siendo una de
las más queridas y recordadas actrices para todos los amantes del
séptimo arte.
Su vida privada no conoció la plenitud hasta que consiguió ser madre:
dos hijos, y ello toda vez que su infancia estuvo marcada por
carencias afectivas, que sus dos matrimonios no llegaron a llenar



Entre sus películas la ganadora de un Oscar, por Vacaciones en Roma,
marcó un hito en la historia del cine, amén de sus magníficas, pero
siempre cuidadas y memorables interpretaciones en Desayuno con
Diamantes, My Fair Lady o Sabrina. No obstante para ella su mejor
interpretación fue la de la hermana Lucas en Historia de una monja.



 
 
 


Los que la conocieron bien sabían de su sencillez, de su rechazo por
la fama y de la discreción imperante en su vida privada.
Audrey Kathlean Ruston, hija de padre británico y de madre aristócrata
holandesa, nos dejó, aquel 20 de enero de 1993, una huella imborrable
que perdurara para siempre.





  La Joyería Tiffany le dedicó un escaparate con la frase "Our
Huckleberry Friend", de la canción "Moon River".
Siempre nuestra, Audrey.-

 

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