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jueves, 5 de septiembre de 2013

DORA MAAR: ETERNAMENTE TUYA, PABLO.




Hoy traemos a este nuestro blog que, por supuesto, también es el vuestro, a una personalidad del siglo XX, que pese a destacar por su talento innato, como fotógrafa, su vida, su obra, y su personalidad estuvieron marcadas para siempre por el amor, la pasión hacia un hombre; evidentemente, ese hombre, tampoco era un hombre al uso, era un genio, el polifacético y siempre extravagante, egocéntrico y furioso amante PABLO PICASSO.



La protagonista de esta "post" no es otra que DORA MAAR, musa y amante del genio picassiano desde 1936 hasta 1943, la cual pintó dejando siempre entrever el aspecto mas trágico y desgarrado de esta mujer bellísima, francesa, pero de origen yugoslavo, la cual llamó su atención en un café de Paris, de una forma un tanto curiosa.



Dora que hablaba español estaba en el café Deux Magots, llevando unos guantes negros con adornos y se "entretenía" clavando entre sus dedos extendidos un cuchillo largo: sólo fallaba algunas veces. Picasso fascinado con esta primera imagen de Dora le pidió que le regalara los guantes, con manchas de sangre, que quedaron guardados en una vitrina de su casa al lado de distintos recuerdos.



Evidentemente, la forma de conocimiento de esta pareja no fue nada común, y puso de manifiesto, desde el primer momento, la inestabilidad mental de DORA MAAR.; por entonces tenía veintisiete años y era un fotógrafa de reconocido prestigio, que vivía en Tossa de Mar junto con el también pintor André Masson, amigo íntimo de Georges Bataille, amante de Dora, en aquella época. Bataille, además, la introdujo en la esfera política de la época, convirtiéndose en activista de izquierdas, y relacionándose con grandes grupos de intelectuales, entre ellos, Buñuel, y también André Bretón, quien a su vez, la introduciría en el grupo de los surrealistas.



Fue modelo del célebre Man Ray, y estudió en la Academie Lothe donde conoció a Henri Cartier-Breson un año mas joven que ella y que aun no se había convertido en uno de los mejores fotógrafos del mundo. Había participado en todo tipo de aventura artística, intelectual y sexual acaecida por entonces en París, con su físico impresionante, mandíbula prominente, la nariz recta (rasgo que Picasso amaba, considerándolo como legado de la Grecia clásica), una abundante cabellera negra, adornada con extravagantes tocados. Dora Maar era una joven poseedora de una belleza elegante y exótica que cautivaba por igual con su mirada melancólica y su estilo exquisito, destacando sus hermosas manos, con uñas afiladas y pintadas siempre en rojo.


El encuentro de Dora Maar con Picasso supuso para aquella el abandono a su amante y siguió a un Picasso que hizo que inclinara su expresión artística hacia la pintura, lo que hizo que se alejara de su relación con los surrealistas. Cuando Picasso quería algo o alguien lo quería para sí íntegramente, sin fisuras, es así como Dora Maar dejó de ser ella misma, para convertirse en la musa, en la amante de PABLO PICASSO. No obstante, también Pablo Picasso sufrió los efectos "dora mar", pues dejó, de repente de pintar para dedicarse a la escritura poética. Durante todo un año escribió gran cantidad de poemas de forma semiautomática, inspirado por los protocolos de creación de los surrealistas. Picasso dedicó dos poemas a DORA MAAR, a la que describió con estas palabras: "Era un mediodía tan oscuro que podían verse las estrellas".







Cuando la relación empezó a enfriarse, Dora comenzó, igualmente, a manifestar un comportamiento extraño, lo que la llevó a ingresar en un sanatorio, como consecuencia de sus crisis nerviosas, donde se le aplicó electrochoque; no obstante, y gracias a la intervención de Paul Eluard ante Picasso, aquel le convenció para que la sacara del sanatorio, con la finalidad de que siguiera un tratamiento menos agresivo, por parte del doctor Jacques Lacan.


 

El punto final de la relación de Pablo Picasso y Dora Maar no fue otro que la aparición en la vida del primero de otra mujer, Françoise Gilot.




Es conocida la anécdota que en cierta ocasión en la que llevó a sus dos amantes a un restaurante, Dora, tras leer el menú, le preguntó:" ¿No te importa que pida lo mas caro de la carta? Supongo que aún tengo derecho a un pequeño lujo" . Pidió caviar para todos, así como el resto de la cena. Una vez finalizada ésta, un Picasso, resentido, le espetó a Dora: "No necesitas que te lleve a casa ¿verdad?". La respuesta que recibió es antológica: "Desde luego que no. Imagino, en cambio, que tú si necesitas apoyarte en la juventud".





El tiempo que tuvo que transcurrir para Dora desde ese momento fue el de una gran tristeza y soledad. De todo ello renació una mujer distinta, que buscaba otra faceta y dimensión a su alrededor. Dora se retiró a vivir en la casa que Picasso le regaló en la época de felicidad de su unión. Nunca concedía entrevistas. Murió en julio de 1997, a los noventa años, rodeada de libros de meditación.

Pero, sin lugar a dudas, la personalidad de DORA MAAR no está marcada única y exclusivamente por PICASSO, ni tampoco su trabajo como fotógrafa.



MAAR fue una surrealista que intentaba romper con lo convencional, revolucionando las formas y los colores, y utilizando la asociación libre de imágenes hallar formas ocultas en los objetos, creando realidades muy diferentes partiendo de imágenes que eran captadas ocasionalmente.


DORA MAAR consigue en sus fotos una atmósfera que recrea un mundo onírico; así, hace experimentos con el collage, el fotomontaje y la sobre-impresión. En las fotos que hacía en la calle, muestra una especie de piedad, podríamos decir que "despegada" en torno a los niños, sus madres, los enfermos, los marginados....




En el año 1995, la Fundación Bancaixa en Valencia, realizó una retrospectiva que nos abrió las puertas a la vida y la personalidad de esta gran mujer, así como a su cuasi desconocida  obra fotográfica.

La hasta entonces conocida como amante de Picasso, era mucho más, era una fotógrafa excepcional. Ella era la que había fotografiado el Guernica. En los cuadros de Picasso, figura siempre representada como la "famosa mujer que llora". El hecho bien cierto es que hubieron de pasar muchos años para que la personalidad y la obra de DORA MAAR destacara por sí misma, alejada de la sombra en la que la sumergió el genio malagueño. Su obra, fundamentalmente, observa la técnica surrealista, y de no ser por el encuentro con PICASSO su trayectoria artística habría sido mucho más brillante de lo que fue.


Bien es cierto que antes de encontrar y enamorarse de PICASSO, DORA MAAR era una mujer independiente, inteligente, culta y políticamente comprometida, cuya circulo de amistades abarcaba a todos los pensadores y poetas mas interesantes del Paris de los años treinta. Era una mujer que fascinaba por su personalidad, y por la calidad de sus fotocollages y de sus fotografías de calle. Ese encuentro amoroso fue fatídico para esta mujer, DORA MAAR no fue más que otra víctima del "ogro" Picasso, máxime teniendo en cuenta que la trayectoria profesional de un artista era siempre más fácil para un hombre que para una mujer en la época que le tocó vivir a nuestra protagonista.




"DESPUES DE PICASSO, SOLO DIOS, declaró. ¿PERO ANTES DE EL, QUÉ?". DORA MAAR.


Fuentes: Blog Amante, musa y víctima de Picasso, Dora Maar. ALBUM, letras y artes.