lunes, 29 de abril de 2013

La mirada de GALA....la visión de DALI.




Dalí desvistió....
a Gala de un texto 
de P. Eluard
Rilke moría
en curvas
robadas a Nietzche
nuestras gotas 
lejos del cauce
enciclopédico
se largan a rodar
nítidas
sobre el lecho
marchito
del murmullo.
(Federico Tinivella)






La relación entre Gala y Salvador Dalí es una de las mas extrañas y alucinantes historias de amor que conoció el mundo del arte. A tal extremo llegó la influencia que esta mujer; controvertida, ambiciosa, ambigüa, ejerció sobre Dalí, que cuando ella murió - en el año 1982 - el pintor decidió encerrarse en la habitación de ella, cerró las cortinas, manteniendo el recinto en la mayor oscuridad y se negó a comer, provocándose una malnutrición.Y ello porque creía que se ahogaría hasta morir si comía algun alimento. Esa era una de sus fobias, pero siempre contó con la presencia de Gala para calmarle, para indicarle que estaba equivocado, y para borrar todos sus miedos.




 Había desaparecido su musa,su esposa, su madre, su amante, la mujer que le enseñó y le llevó a vivir una experiencia vital excepcional y de la que nos ha dejado una extensísima manifestación: su obra pictórica.






GALA, la mujer de los ojos penetrantes y oscuros, no fue nunca una mujer hermosa, en la expresión exacta de la palabra, pero emanaba de ella tal carisma, que ningún hombre que la conociera, pudo jamas resistirse a su provocación. Una mujer que merece que su historia sea contada, leida e interpretada, la de esta MUSA que convirtió a un hombre -Salvador Dalí-, en un GENIO.


Sería preciso que un solo rostro
Respondiera por todos los nombres del mundo
(Paul Eluard)

Siempre se rumoreó que GALA malbarató el arte de Dalí, al hacerle producir cantidades ingentes de cuadros, con la finalidad de obtener beneficios, pero lo realmente cierto es que esta mujer, menuda y racial fue una fanática de lo que de especial encerraba este hombre inédito, por diferente, y por extraño, y ello fue lo que le sirvió para crear su obra: Salvador Dalí.




Gala es la clave que nos revela el temperamento y la obra de Salvador Dalí, es la llave que nos abre las puertas de su universo, plagado de fobias, miedos, angustias, represión, un hombre que le tenía auténtico PANICO a la mujer, obsesionado además por un padre posesivo.





GALA vivió y sobrevivió a muchas experiencias dramáticas que conoció el siglo XX. Estuvo casada con Paul Eluard, convirtiéndose ambos en los líderes del movimiento "surrealista". De este matrimonio nació una hija Cecile, para la que Gala había sido una especie de "monstruo", carente de todo espíritu maternal.




Todo cuanto se ha escrito sobre GALA nos la hace ver como una mujer ambiciosa, cruel y perversa, una persona sin escrúpulos, dispuesta a llegar a donde se propusiera con tal de obtener su anhelo; pero, no obstante, también, su persona encerraba ciertas cualidades, pues ejerció un don especial para atraer a innumerables artistas, además de Dalí, el que fuera su primer esposo, Paul Eluard, Max Ernst Giorgio de Chirico.
Una frase que corría de boca en boca por los círculos culturales de la época era que si alguien era capaz de crear una buena obra tenía que haberse "enamorado de Gala".






Y todo ello marcado por el impulso que fue fundamental en la vida de esta mujer extraordinaria, su sexo, que utilizó para amar, dominar, amaestrar, y hasta castigar;  ella, temas tan "opacos" como la masturbación, la sodomía y el terror sexual que tanto aterrorizaban a Dali, los convertía GALA en medio para que aquel diera forma a su inspiración. Ella insuflaba la condición humana artística de su esposo, de su amado y amante, SALVADOR DALI, era su alma.



Su relación amorosa no fue nada habitual, no se rigió jamás por norma alguna , desde la primera vez que se encontraron en la Costa Brava, en el año 1929, DALI quedó esclavizado, por un ángel, pero un ángel oscuro y dominador, pero fue esa la esencia de la relación entre ambos, ella le ayudaba a que DALI diera de sí mismo todo aquello que por sí sólo jamás hubiera conseguido.




La inmensa proyección que GALA consiguió sobre DALI fue hacer de éste un ser completo, ella fue siempre consciente de la necesidades de él, de sus carencias. Le acopló, le formó, a modo de "puzle".
Desde el punto de vista de GALA como persona, prácticamente todos sus "amigos" coincidian en que era una mujer tiránica, cruel, feroz . Era una mujer ambiciosa, tanto como voraz en el aspecto sexual. Pero no nos quedemos con esta imagen CRUEL y DURA de esta mujer, y para hacernos una idea mucho mas positiva no tenemos mas que pasarnos por el Museo Reina Sofia, en el que se presenta una antológica del mejor de sus sueños: SALVADOR DALI.




ELENA IVANOVNA DIAKONOVA, vista por Salvador Dalí:




"Llamo a mi esposa: Gala, Galuchka, Gradiva (porque ha sido mi Gradiva); Oliva (por el óvalo de su rostro y el color de su piel); Oliveta, diminutivo catalán de oliva (aceituna); y sus delirantes derivados: Oliueta, Oriueta, Buribeta, Buriueteta, Suliueta, Solibubuleta, Oliburibuleta, Ciueta, Liueta. También la llamo Lionette, porque ruge, cuando se enoja, como el león de la Metro-Goldwyn-Mayer; Ardilla, Tapir, Pequeño Negus (porque se parece a un animado animalito selvático); Abeja (porque descubre y me trae todas las esencias que se convierten en la miel de mi pensamiento en la atareada colmena de mi cerebro). Me trajo el raro libro de magia que debía nutrir mi magia, el documento histórico que probaba irrefutablemente mi tesis cuando estaba en proceso de elaboración, la imagen paranoica que mi subconsciente deseaba, la fotografía de una pintura desconocida destinada a revelar un nuevo enigma estético, el consejo que iba a salvar del romanticismo una de mis imágenes demasiado subjetivas. También llamo a Gala Noisette Poilue-Avellana Vellosa (a causa del finísimo vello que cubre la avellana de sus mejillas); y también «campana de piel» (porque lee para mí en voz alta durante las largas sesiones de mi pintura, produciendo un murmullo como de campana de piel, gracias al cual aprendo todas las cosas que, sin ella, no llegaría a saber nunca)".
Fuentes FUNDACION DALÍ.




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