miércoles, 10 de abril de 2013

SARITÍSIMA.





Se nos ha ido, se nos ha ido, silenciosamente, esta gran mujer, este pedazo de mujer, porque eso es lo que ELLA era y siempre quiso ser, MUJER, la representación más carnal de la HEMBRA,  racial, apasionada, sensual, rebelde, erógena, en definitiva, era un VOLCÁN en permanente erupción.
SARA, nuestra SARA, porque solo ha existido una, SARA MONTIEL, la manchega que consiguió poner a sus pies a medio Hollywood, en una época en la que los medios de comunicación no conocían ni sabían de la velocidad que necesita una ESTRELLA para forjarse.

Y no podemos decir que se ha marchado como vivió, no, porque SARA MONTIEL vivió a bombo y platillo, hizo de la vida, de la personal, y de la artística, un ESCENARIO,  el mundo era su propio escenario y ella la protagonista principal de una historia llena de amor, celos, silencios incomprendidos, gozosas apariciones, y todo aquello que puede ser y significar ser una ESTRELLA, empezando por ser DISTINTA.




Sara Montiel nació con el nombre de Maria Antonia Alejandra Abad Fernández, en Campo de Criptana, el 10 de marzo de 1928, destacando desde joven por su belleza racial, y por sus dotes artísticas, para la música y la interpretación.
Descubierta para el mundo de la  farándula por Vicente Casanova, un publicista, gracias a éste, su benefactor, recibió clases de interpretación y canto, resultando una alumna aventajada.
Es en el año 1943, cuando Maria Antonia se presentó a un concurso de nuevos talentos patrocinado por la productora CIFESA, y del que resultó ganadora, con un premio en metálico y un contrato para el cine.
Sus primeras apariciones en el cine lo fueron en la película "Te quiero para mí", en la que ya hizo gala de sus facultades, tanto físicas como artísticas; sin embargo, en su siguiente film, titulado "Empezó en Boda", transformó su imagen, cambiando el color de su pelo -rubio-, y haciendo de su nombre artístico el de Sara, por su abuela materna y Montiel por los Campos de Montiel, de sus orígenes.




Su primer éxito fue la recordada "Locura de Amor", en el que interpretó el papel de una princesa árabe, Aldara, y fue tal su repercusión que en 1950 se establece en Méjico, después de rodar, en Africa, "Aquel Hombre de Tánger".
A partir de su estancia en México la popularidad de Sara Montiel fue "in crescendo", filmando entre 1950 y 1954, nada menos que 13 películas cuyos compañeros de reparto eran reconocidos actores del momento: "Furia Roja", con Arturo de Córdova, "Necesito dinero", y otras mas con Pedro Infante...., y sería también en México donde su carrera musical terminaría por despuntar.
Fue en el año 1954 cuando Sara empieza a trabajar en Hollywood,  "Veracruz", con Gary Cooper y Burt Lancaster, le supuso su talismán como lanzamiento defintivo. En 1956, interpreta "Serenade", con Mario Lanza, Joan Fontaine y Vincent Price, bajo la dirección de ANTHONY MANN, quien se convirtió en su primer marido.
En 1957, Sara  protagoniza una película musical "EL ULTIMO CUPLE", a instancias de su amistad con el director Juan de Orduña, regresando mas tarde a Hollywood. No obstante, su último trabajo fue un rotundo éxito de taquilla y convirtió a SARA MONTIEL en toda una estrella tanto en Europa como en America Latina.




En 1958, rueda "La Violetera", cuyo tema musical, un cuplé, se convertiría para siempre en el símbolo de nuestra Sara Montiel. Posteriormente, rodó "Carmen, la de Ronda", "Mi último tango" y "Pecado de Amor", confirmando su éxito a nivel internacional. A estas habria que añadir imnumerables y existosas  películas como "La Bella Lola","Noches de Casablanca"....., SARA MONTIEL se había creado, merecidamente, su propio mito.
Su vida sentimental fue tan agitada y variada como su filmografía, anulado su matrimonio con Anthony Mann, se casa en 1964, con el productor Jose Vicente Ramirez Olalla, y en 1979, con el empresario Pepe Tous, fallecido en 1992, y con el que adoptó a sus dos hijos, Thais y Zeus.
Quizá uno de los errores sentimentales en la vida de Sara Montiel fue con el cubano Tony Hernández, declarado admirador de ésta.
Sin embargo, ella siempre admitió que el amor había llamado a su puerta en numerosas ocasiones, en forma de pasión arrolladora,  con Severo Ochoa, León Felipe, Miguel Mihura, Mario Camus y Ernest Hemingway.
Todas estas historias que forman parte de la que ya lo es del cine y de la canción, así como su visión pasional y heterodoxa del amor, han hecho de SARA MONTIEL, una mujer única e inimitable.

SARA MONTIEL ya pertenece a la HISTORIA.-

POEMA DE AMOR

Apágame los ojos, puedo verte,
obtura mis oidos, puedo oirte,
y hasta sin pies podré llegar a tí,
y hasta sin boca puedo conjurarte.
Quiebra mis brazos y te alcanzaré
como con el corazón como con la mano,
detenme el corazón y latirá el cerebro, 
y si prendieses fuego en mi cerebro,
te llevaré en mi sangre.

(Rainer María Rilke)
 


 
SARA MONTIEL era todo cerebro y corazón.

IN MEMORIAM
  










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