viernes, 13 de septiembre de 2013

ISADORA DUNCAN: DANZA Y TRAGEDIA.

 

Por este nuestro, y por supuesto, vuestro, blog, hemos conocido, vivido y amado la existencia de numerosas mujeres que han destacado en las mas que diferentes artes, desde la escena, la literatura, la música, la moda, la fotografía....., pero hasta ahora, en una disciplina artística como es el BALLET no habíamos tenido la ocasión de pararnos a sentir como ISADORA DUNCAN sintió y vivió el baile durante su densa y trágica vida.


La vida de Isadora Duncan estuvo marcada por la tragedia, amén de que su concepción de la danza, le valió tanto el entusiasmo como la crítica mas dura de aquellos que pensaban y creían en que su concepción del arte en movimiento era una especie de impostura que lo único que hacía era dañar los cimientos del ballet clásico. Como mujer independiente, libre, e inteligente consideraba que la disciplina inhumana a la que se obligaba a las jóvenes que pretendían estudiar danza, obligándolas a horas y horas de ejercicios, a dietas estrictas, y todo tipo de disciplinas, no era más que una formar de ir contra la naturaleza de la danza en sí, para lo cual se inspiraba en el arte griego. Siempre fue partidaria de la expresión de los sentimientos humanos, de la emoción en la danza.


Pero conozcamos a nuestra protagonista, empezando por su trayectoria vital, con las siguientes notas biográficas.

ISADORA DUNCAN nació en San Francisco, en 1878, y murió, violentamente, en Niza, en 1927. Sus padres conocieron un matrimonio roto y desunido, que terminó en el divorcio, e influyó, notablemente, en el carácter de su hija pequeña. Con tan sólo diez años abandonó la escuela para dedicarse a su pasión y a los diecisiete se dirigió a Nueva York, donde se incorporó a la compañía de Agustin Daily.


No obstante, Daily no veía futuro en las innovaciones que pretendía introducir Isadora Ducan en la compañía, todo ello vía improvisación, por lo que dos años mas tarde abandonó la compañía y se marchó con su familia hacia Inglaterra, con la finalidad de estudiar los movimientos de la danza antigua que se veía reflejada en los jarrones griegos del Museo Británico, lo que supuso todo una época de conocimiento y formación para nuestra protagonista.


Bajo esta inspiración artística Isadora Duncan empezó a conocer el éxito, basando su estilo en la danza de la Antigua Grecia, considerando que el baile debía de ser una prolongación de los movimientos naturales del cuerpo, no esos movimientos forzados que efectuaban los bailarines clásicos. Evidentemente, su admiración por el mundo clásico era total, y sus coreografías estaban influidas por los cánones de la estatuas y pinturas de la Grecia clásica: debían estar en continuo fluir con el ritmo de la naturaleza y de la vida. Los mejores teatros de Europa empezaron a reclamar su presencia y su actuación.


A partir de ese momento, Isadora no dejó de viajar, reclamada por los mejores teatros de Europa. En Paris se imbuyó del espíritu de Rodin y de Bourdelle. Mas tarde, descubrió Italia y el Renacimiento, y se embelesó con el leve y sutil Botticelli, cuya influencia en su arte es decisiva a partir de aquellos años. Por fin, en 1902, realizó uno de sus sueños, viajar a Grecia y llegar hasta las fuentes del arte de Occidente. Cerca de Atenas, en la colina de Kopanos, comenzó a construir un templo consagrado a la danza, pero la financiación para su proyecto no fue suficiente, y hubo que abandonar la empresa; no obstante, la inspiración de ISADORA no acababa nunca, pues entendía que el amor a la naturaleza y a la vida es lo que, a través del movimiento del cuerpo, debía de transmitirse por medio de la danza, estableciendo una corriente de armonía entre las personas y la naturaleza; es por ello que siempre bailaba descalza, cual sacerdotisa griega y con una túnica de seda transparente sobre su cuerpo desnudo.


Durante esos años, las mas importantes ciudades europeas pudieron extasiarse ante la nueva estrella de la danza moderna, a la que apelaron "La ninfa". Por todas partes tuvo amigos pintores, poetas e intelectuales, que querían conocerla y siempre estaba rodeada de admiradores de su belleza y de su arte. Apasionada, bellísima, maravillosamente sensual, ejercía un poder de seducción increíble entre todos aquellos que la rodeaban. Se comenzó a asociar muchos nombres masculinos con el de Isadora, y pronto nació la leyenda de un maleficio que parecía emanar de su persona y caer sobre todo aquel al que se entregara, y a su vez un maleficio que acabaría de forma brusca y cruel con su propia vida.


 De esta manera, la vida sentimental de ISADORA DUNCAN también estuvo marcada por la diferencia y la espectacularidad,  de su relación con Gordon Craig nació su hija Deirdre, y del multimillonario Paris Singer (el del imperio de las máquinas de coser), a su hijo Patrick, convirtiéndose aquel en su amante y mecenas. Esos fueron unos años de felicidad personal y profesional para ISADORA.



















Pero esta felicidad no pudo durar mucho, pues un día, el 19 de marzo de 1913, cuando Isadora estaba hospedada en el lujoso hotel Trianon de Versalles, con sus dos hijos, recibió una llamada de Singer, para que fueran almorzar a París, así lo hicieron, y a la vuelta Isadora debía regresar al teatro para ensayar junto con sus hijos, pero estos estaban muy cansados y se fueron con la institutriz en su coche. Este se paró, el chofer se bajó, y no puso el freno; entonces el coche se puso en movimiento y sin que pudieran evitarlo cayó al Sena, falleciendo ahogados tanto los dos hijos de Isadora como su institutriz. Ante tan cruel desgracia la propia Isadora manifestó: "Si esta desgracia hubiera ocurrido antes, yo hubiese podido vencerla; si mas tarde, no habría sido tan terrible, pero, en aquel momento, en plena madurez, de mi vida, me aniquiló". En efecto, la bailarina anuló todos sus compromisos y decidió interrumpir su carrera, dedicándose, por entero, a la enseñanza, tratando de olvidar su desgracia, sumergiéndose en un trabajo agotador. Como consecuencia de esta terrible experiencia, su vida quedó marcada para siempre, y supuso un punto y final a toda una trayectoria vital. No obstante, comenzó otra etapa de su vida, de carácter errático, gobernada por su propio instinto.


Quiso casarse, cosa que así hizo con un poeta ruso, Sergei Essenin, con el que tuvo un hijo, que murió al poco de nacer. Pero dicha unión fue todo un fracaso. Después de viajar por Europa y Estados Unidos, Sergei se hundió en una profunda depresión, una apatía que le provocaba incapacidad creativa, y que el achacó al hecho de vivir fuera de la Unión Soviética. Es por ello que el matrimonio se trasladó a vivir a Moscú, pero el estado de Sergei no sólo no mejoró, sino que empeoró considerablemente. Ante tal situación, Isadora se vio abocada a pedir el divorcio, y abandonó la Unión Soviética; poco tiempo después, supo que el que fuera su esposo había fallecido, suicidándose.
Pero si la tragedia no hubiera marcado suficientemente la vida de Isadora, también marcó su prematura muerte, un día 14 de septiembre de 1927, cuando se subió en un bugatti, con la intención de dar una vuelta y adquirirlo; sin darse cuenta el chal rojo que llevaba atado al cuello, quedó enredado entre los radios de una de las ruedas traseras del vehículo, y cuando éste se puso en marcha, tiró de Isadora hacia detrás y murió estrangulada. Tenía 50 años.


Su vida fue tan intensa y  como emotiva, tan vital, como dolorosa, una verdadera TRAGEDIA GRIEGA.
Hasta aquí la vida de esta maravillosa y brillante mujer, atrapada por un destino cruel, y poseedora de una belleza que quiso ver transformada en danza, una danza en armonía con la Naturaleza, y con la esencia mas pura del ser humano. Sus circunstancias vitales no acompañaron la forma en que esta mujer quiso expresar por medio de la danza, una danza que fue inspiradora de la MODERNIDAD.
De esta forma terminamos este post con un poema de PAUL ELUARD, esperamos os guste

"DE NOCHE LOS OJOS MAS CONFIADOS NIEGAN
HASTA LA EXTENUACION
DE NOCHE TODO DESIERTO
LA MIRADA SE PIERDE EN UNA SOLEDAD DE TINTA".

 

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