Hay movimientos culturales, sociales, vitales que dejan una indeleble huella en nosotros, que pasan a formar parte esencial de nuestras vidas, llegan, suave, silenciosamente, y se introducen en nosotros, uno a uno, formando una perfecta conjunción con el placer de los sentidos. De la misma forma, hay personas cuyo conocimiento nos marca para siempre; pongamos, por ejemplo, Leonardo Da Vinci, el prototipo de hombre del Renacimiento, culto, polifacético, pintor, escultor, inventor, matemático, científico......¿Quién no conoce a este GENIO DEL RENACIMIENTO?; pero él no ha sido, ni es el único, la historia ha conocido y, desgraciadamente, no ha podido o sabido propagar, la vida y la obra de personalidades cuyas aptitudes, en los mas amplios aspectos artísticos se han desarrollado, y siendo de general conocimiento, en su época, han caído en un descuidado olvido; este es el caso del hombre cuya vida y cuya obra, VALEDORASDELGUSTO viene a "RESUCITAR", en un pequeño, pero merecidísimo, alarde de situarle en la posición artística que le corresponde, su nombre MARIANO FORTUNY Y MADRAZO, nacido en Granada en 1871, y fallecido en Venecia en 1949, pero, entre una y otra fecha, la vida de MARIANO FORTUNY fue de una riqueza excepcional.
Este "post" dada la cantidad de referencias biográficas necesarias para su confección VALEDORASDELGUSTO ha recurrido a una publicación que es una delicia para todos los sentidos: Descubrir El Arte. Nos ha servido de FUENTE de conocimiento de este magnífico artista y merecedor del mejor de los reconocimientos. Animaos, pues.
Así que, de esta forma, un tanto atípica, os invitamos a conocer a este "hombre del renacimiento", al artista pleno, que consagra todas las disciplinas artísticas.
En Mariano Fortuny y Madrazo se aúnan varias aptitudes artísticas: es pintor, grabador, escultor, fotógrafo, escenógrafo, ingeniero y muy especialmente, diseñador y modisto. Y es en esta última faceta suya, sin descuidar por supuesto, las demás, en la que vamos a detenernos y deleitarnos con su concepción y desarrollo.
Para Mariano Fortuny y Madrazo era esencial todo el procedimiento creativo desde la fabricación de sus propios colorantes y pigmentos, utilizando papel fotográfico de su invención, diseñando sus propios muebles, recreando escenarios, en los que introduce un nuevo y original sistema de iluminación, y gracias a la particular y exclusividad metodología que emplea para sus diseños de moda , crea todo una estética única en éstos.
Su lugar de trabajo es su Palacio veneciano de Orfei, al que se traslada desde el también Palacio de Martinengo, en el que sigue viviendo su madre Cecilia de Madrazo y su hermana Maria Luisa. Esta separación física marca un inicio en la trayectoria personal y profesional de Mariano Fortuny y Madrazo, en el que construye su propio universo, crea una magia particular que envuelve toda su vida y su obra, que fue muy poco valorada en la España franquista, no por cuestiones políticas, sino mas bien por falta de conocimiento de la dimensión de la obra artística de FORTUNY. Baste mencionar el hecho que cuando Fortuny falleció su viuda Henriette Nigrin quiso donar toda su obra al Estado Español, pero éste no la aceptó, y fue entonces cuando se dirigió a Venecia, en donde se guarda y conserva en el Museo Fortuny la mayor parte de toda su magnífica creación.
No obstante, la personalidad de Fortuny y su obra como diseñador tuvo un muy especial reconocimiento en EEUU, gracias al diseño de sus famosos vestidos DELPHOS, entre los años sesenta y setenta, siendo una de sus principales coleccionistas la pintora austriaca Liselotte Hohs, amiga de Henriette Nigrin, la esposa de Mariano, pues reunió una gran cantidad de diseños que hoy se encuentran expuestos en el Museo del Traje de Madrid, junto con la que también se conserva, como ya hemos indicado, en el Museo Fortuny veneciano.
Mariano Fortuny y Madrazo vive su propio mundo, una existencia en la que la magia, la alquimia, y el esfuerzo personal para y por la creación personal artística marca impronta. El hermetismo en que cayó la obra de Mariano Fortuny y Madrazo quedó zanjada gracias a la exposición que en 1980 se celebró en Lyon, una antológica, la primera, sobre su persona y su obra, exposición que viajó después al Reino Unido, Nueva York y Chicago. Gracias a Guillermo de Osma podemos conocer la biografía de éste significativo artista, y que curiosamente fue publicada en Londres y Nueva York, y después en España bajo el nombre de Mariano Fortuny, Arte, ciencia y diseño.
Evidentemente la cualidad artística de Mariano Fortuny y Madrazo debe gran parte a la genética, no en vano, su padre fue Mariano Fortuny y Marsal, que falleció cuando "nuestro" Mariano contaba tan sólo tres años; sin embargo, Mariano tiene a su lado a su madre, Cecilia de Madrazo.
Miembro de una de las estirpes familiares mas conocidas del panorama artístico español. Cecilia de Madrazo fue hija de Federico de Madrazo, pintor de la Corte de Isabel II y director del Museo del Prado y de la Academia de Bellas Artes. Su abuelo, José de Madrazo, figura del neoclasicismo, y sus hermanos, Raymundo (padrino de Fortuny), y Ricardo de Madrazo, fueron también reconocidos retratistas.
Evidentemente, viviendo y creciendo en este ambiente, Mariano Fortuny y Madrazo tiene perfectamente delimitadas, genéticamente, sus aptitudes, teniendo en cuenta, también, que las personalidades que acuden a su domicilio, las visitas que frecuentan su hogar están íntimamente relacionadas con el mundo del arte; es allí donde Mariano Fortuny tiene su vida y su gloria, en su propia casa.
Así y de esta forma, Mariano Fortuny vive su vida como un ensueño, en el que se entremezclan la intelectualidad, la sensualidad, de un mundo aristocrático, que adora y se deja llevar por el también trabajo fotográfico de aquél, con delicados desnudos, que fueron alabados después por Helmut Newton.
En su Palacio de Orfei, recibió el encargo de crear la escenografía de Tristán e Isolda, la ópera wagneriana; es entonces cuando acierta a desarrollar un innovador sistema de iluminación escénica por luz indirecta, que patenta en Paris, en 1901; pero, es más, su aportación para la Scala de Milán, será la creación de una cúpula eléctrica que se inaugura en 1922, en la representación de Parsifal, ópera wagneriana.
El chal en cuestión se popularizó en los escenarios, sobre todo, dentro del arte de la danza, siendo sus principales embajadoras ISADORA DUNCAN, y la también famosa bailarina rusa IDA RUBINSTEIN, quien como personaje central de Helena de Esparta luce un Knossos y por primera vez sobre un escenario, un DELPHOS, en el estreno de la obra en Paris.
El éxito del diseño es arrollador, hasta el punto que Mariano Fortuny patenta su creación en 1909, la túnica DELPHOS, en satén de seda plisado en un procedimiento implantado por Fortuny a partir de una técnica manual de la Grecia antigua, para lo que utilizaba un vestidor de su invención, inspirado en el Auriga de Delphos y en las tanagras griegas, ciñe y revela el cuerpo femenino, liberado de las apreturas del corsé por el modísto francés Paul Poiret, con quien Fortuny colabora.
El vestido DELPHOS merece una mención especial, pues cada pieza es exclusiva, ya sea realizada en seda, terciopelo o algodón, y cuyo color consigue nuestro creador gracias a las mezclas de pigmentos y efectos de veladuras que aún se mantienen en secreto, por quienes continuaron con la tradición en la fábrica que Fortuny abrió en la isla veneciana de Giudecca. El éxito de los vestidos llegó a tal punto, que tanto Mariano como Henriette tuvieron que abrir dos boutiques en París.
Y ahora, fijaos hasta que punto cada pieza era única en sí misma que el vestido DELPHOS llegaba al domicilio de la clienta en una caja, una especie de peculiar sombrerera, retorcido sobre sí mismo, en la forma en que se aconsejaba que se guardara una vez usado, para que de esta forma pudiera mantener el plisado especial y secretamente conseguido, que al desplegarlo cobraba vida propia.
La evolución artística de MARIANO FORTUNY continúa con la decoración siguiendo los postulados del art decó, tal y como queda muestra en la Bienal de Venecia de 1924, o en la del Musee de Carnavalet de Paris.
Allí se dedica fundamentalmente a pintar, pero su salud se deteriora poco a poco, y en 1948, muere de cáncer. Durante este último periodo MARIANO FORTUNY se autorretrató varias veces, como queriendo dejar constancia de su paso por el mundo, al final de sus días. No habría hecho falta tales autorretratos MARIANO FORTUNY y MADRAZO es y será siempre un hombre polifacético, creativo, intuitivo, de una sensibilidad capaz de volcarla en toda expresión artística que se propusiera. Si Leonardo Da Vinci fue el genio polifacético del siglo XVI, MARIANO FORTUNY Y MADRAZO lo fue del siglo XIX y XX, evidentemente, manteniendo las distancias a virtud de las tendencias en la evolución del arte en cuestión.
Y después de ver y disfrutar del vestido DELPHOS, qué daríais amigos y amigas por poseer uno de ellos, o al menos, lucirlo por una única vez, sentir su delicado y suave deslizar por vuestra piel........Mariano Fortuny y Madrazo supo dar forma y vida a la sensibilidad femenina y hacerla transfundir en la piel de un DELPHOS, el tejido dio vida al cuerpo, le insufló el ALMA.
Disfrutad de esta maravilla, otra mas de las que VALEDORASDELGUSTO tiene el placer de haceros llegar.-
Gracias por vuestra fidelidad.




































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