Escribir sobre la personalidad de CAROLINA DE MONACO es introducirse en un mundo en el que el glamour, la elegancia, el saber estar, y ante todo, el bien hacer que, como Primera Dama de Mónaco y madre, ha sabido conjugar y desempeñar para con su país y sus cuatro hijos, es algo notorio y que ha demostrado con el tiempo.
Su vida es la vida de una princesa, evidentemente, pero una princesa, un tanto peculiar, que ha sabido saborear cada minuto de su existencia, y que, en contrapartida, ha sufrido durísimos golpes que el destino le ha deparado, saliendo airosa de ellos. Pero todo golpe deja "huella", y Carolina sabe bien lo que es el dolor, que íntimamente, ha vivido, y que externamente, ha combatido, sin abandonar sus obligaciones como Primera Dama de Mónaco, hasta que su hermano Alberto II contrajo matrimonio con Charlene.
Esta mujer, de 56 años, que tan hermosamente pasea, sin caer en la "esclavitud" que supone la cirujía plástica y la adicción a ella, es ejemplo para todos de que la belleza, que en la juventud es virtud permanente, puede continuar manteniéndose con el paso de los años, y dar paso a una serena hermosura, que nadie puede negarle, y en el brillo de sus ojos que resplandecen con el tiempo.
Carolina de Mónaco nació el 23 de enero de 1957, en Mónaco, hija primogénita de Rainiero III de Mónaco y de la que fue bellísima actriz Grace Patricia Kelly; como todos sabemos ,tiene dos hermanos, Alberto II de Mónaco, y Estefanía, la menor de los Grimaldi. Fue una niña traviesa, divertida, abierta, muy parecida físicamente a su abuela Carlota. Sus estudios primarios los realiza en el colegio monegasco "Las Damas de San Mauro". Con el nacimiento de su hermana Estefanía, una joven rebelde, no mantuvo nunca una estrecha relación.
Cumplidos los 18 años se traslada a Paris a estudiar filosofía, convirtiéndose en "la reina de la noche", a lo que ayuda su impresionante belleza y su no menos afición por la noche parisina. Es en Paris, donde conoce al "play boy" Philippe Junot, 16 años mayor que ella; pero eso no es obstáculo para Carolina, cuyo carácter fuerte y persistente consigue convencer a sus padres para que acepten al Sr. Junot para que se convierta en el marido de su hija. De esta manera, el 28 de junio de 1978, Carolina de Mónaco se casa con Philippe Junot, pese al disgusto que produce en sus padres la situación que no tienen mas remedio que aceptar: es la voluntad de su hija, y Carolina es mucha Carolina.
En este caso, Grace y Rainiero tenían razón, Junot no era el marido que su hija necesitaba, y dos años mas tarde, en 1980, se separan, si bien el Vaticano no concede la nulidad del matrimonio lo que lleva a años de duros trámites burocráticos entre ambos Estados (Mónaco y El Vaticano).
Después de un periodo de tristeza y sufrimiento por todo lo acontecido, Carolina se traslada a Londres, y allí comienza una nueva etapa de su vida; son conocidas sus relaciones sentimentales con Roberto Rossellini, y con el tenista Guillermo Vilas (con la total oposición, de nuevo, de sus padres), y durante dos años Carolina brilló con luz propia en toda fiesta de la sociedad londinense. Pero la desgracia, en forma de accidente de tráfico, rompe, por completo, la familia monegasca, y así el 13 de septiembre de 1982, su madre GRACIA PATRICIA DE MONACO fallece en accidente de automóvil, en el que también viajaba su hija Estefanía, que resultó herida de gravedad.
Mucho se habló y se comentó el hecho, hasta ahora desconocido, de quién conducía el coche en el momento de la colisión, pues al ser Estefanía menor de edad, el problema habría conllevado graves consecuencias. La versión oficial fue que la propia Gracia conducía el vehículo accidentado.
Es tras este trágico acontecimiento, cuando Carolina de Mónaco empieza a tomar las riendas de su papel como Primera Dama de Mónaco, acompañando a su padre, Rainiero, en toda circunstancia en la que fuera requerida su presencia.
Pero el amor volvió a llamar a la puerta de Carolina y el 29 de enero de 1983 se casa con el industrial italiano Stefano Casiraghi, seis meses después nació su primer hijo, Andrea, el 3 de agosto de 1986, su segundo hijo, una niña Charlotte, y el 5 de septiembre de 1987, su tercer hijo Pierre. Son años de felicidad para la joven pareja, que se ven drásticamente interrumpidos, de nuevo, por la muerte, en este caso, la de Stefano, en un accidente de off shore, en la Bahía de Mónaco, el 3 de octubre de 1990.
Con la muerte de Stefano, Carolina vuelve a revivir el dolor de ver como pierde otro ser mas que querido, su esposo, y se retira a vivir a Saint-Remy-de-Provence, en donde le acompaña un gran amigo, el actor francés Vincent Lindon.
El 1 de junio de 1992, el Vaticano concede la nulidad al matrimonio de Carolina con Phillipe Junot y en abril del año siguiente Juan Pablo II, por decreto, reconoce la legitimidad de los hijos habidos del matrimonio entre Carolina y Stefano, ya fallecido.
En 1999, y después de tres años de relación, Carolina de Monaco y Ernesto de Hannover sellan su amor, estando la primera embarazada de su hija Alexandra, que nace ese mismo año.
Sobre su situación actual con Ernesto de Hannover existe un mutismo total.
En 2005, sufre el fallecimiento de su padre, Rainiero III de Mónaco, y es su hermano Alberto II de Mónaco el que se convierte en Principe de Mónaco.
La vida de Carolina de Mónaco, como la de cualquier mujer, no ha estado exenta de alegrías y desdichas, de momentos de encuentros y desencuentros, fundamentalmente, con su hermana Estefanía, pero lo que sí podemos afirmar de esta hermosa, bellísima mujer, referente de elegancia y de glamour, es que su rostro refleja el paso del tiempo, sin recurrir a la tan manida cirujía estética. Buen ejemplo a seguir para muchas que usan y abusan de tales métodos, convirtiendo sus rostros en meras caretas sin expresión propia y natural.
Carolina de Mónaco es Carolina, sin más, la rosa natural de Mónaco, esa rosa tan especial y única, que permanece eternamente hermosa. Ella es así. Su compromiso con Chanel - y su amigo, Karl Lagerfeld- la han avalado como una de las mujeres más elegantes del mundo, y no hay acontecimiento social que se precie si no cuenta con su presencia.
Y por último, y para no olvidarnos de los últimos acontecimientos que han llenado de alegría su vida, el nacimiento de su nieto Sacha, hijo de Andrea y Tatiana, recién casados, y el que está por llegar, hijo de Carlota y Gad Elmaleh. FELICIDADES, nuestra muy querida y siempre admirada princesa.
CAROLINA LOUISE MARGUERITE GRIMALDI, PRINCESA DE MÓNACO siempre en nuestro corazón y referente del glamour tan natural como elegante.
Y, dato anecdótico, siempre a la vanguardia de la moda, no podeis dejar de ver los zapatos de la casa Celine que CAROLINA DE MONACO llevó en una de sus últimas actividades, de color carne, en tacón, y con la punta en forma de pie, que confundían de lejos, siendo en realidad una única pieza, que simulaba un pie con las uñas pintadas de rojo.
¡ Esta maravillosa mujer siempre a la vanguardia de la moda¡






























hermosa familia
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