lunes, 16 de diciembre de 2013

20 AÑOS SIN FEDERICO FELLINI.




Hace apenas un mes, concretamente, el 31 de octubre pasado, se cumplió el veinte aniversario del fallecimiento de ese gran director cinematográfico y hombre excepcional.
VALEDORASDELGUSTO no quiere perder la oportunidad de hacer un pequeño recorrido por el universo tan personal de este genio, rendirle culto, y al mismo tiempo, hablar de algo o mejor dicho de alguien, la mujer: el importante papel que la mujer desempeñó en la vida y la obra de FEDERICO FELLINI.

"No es un descubrimiento mio, ni de mis películas, la mujer es un espejo, el destinatario de nuestras proyecciones, una figura a través de la cual intentamos comprendernos nosotros mismos, el sentido de una relación, al otro........"


FEDERICO FELLINI es y será siempre un hombre entrañable, el amante-amigo que sabe siempre comprender el último deseo de cualquier mujer, por la tan sencilla razón, de que, en su interior, conocía y comprendía el espíritu femenino, y esa fórmula mágica la supo llevar a la gran pantalla, desde la mas íntima, pero también espectacular "femineidad".
Con sus propias palabras: "Hasta  una mujer mas joven que nosotros será siempre más adulta. Quizá debido a emociones infantiles, tengo un profundo respeto, profeso una emoción inalterada y continuamente presente hacia la mujer. Como portadora de algo que me incumbe profundamente. De niño, estaba convencido de que las chiquillas, que se pasaban el día parloteando entre ellas, ostentaban secretos que jamas nos confiarían".


Para comenzar este viaje por el universo vital de F.F. nos detendremos, en mayor o menor medida, en cada una de las mujeres que, bien protagonizaron sus films, bien tuvieron pequeñas intervenciones...., la mujer para F.F. era pura esencia de algo tan maravilloso como es la NATURALEZA.

Dejándonos llevar tiempo atrás, recordemos esa maravillosa película LA DOLCE VITA (1960), por una exhuberante ANITA EKBERG; eso sí, pasará a la historia el "baño en la Fontana de Trevi". Esta joven sueca nacida en 1931, fue coronada Miss Suecia en 1951, pero fue la oportunidad que le brindó F.F. al protagonizar LA DOLCE VITA, junto a un joven Marcello Mastroianni, la que la lanzó al estrellato. Para Federido Fellini, Anita representa la carnalidad, la hembra, la forma mas natural de la mujer.

 
Recordemos a la elegantísima y enigmática ANOUK AIMEE, la cual participó en la película 8 1/2, como esposa de Marcello Mastroianni, aunque también figuraba como actriz coral en La dolce vita.
Para Magali Noël, actriz y cantante de origen turco, su producción discográfica es objeto de culto, Federico Fellini le dio la oportunidad de trabajar con él en La Dolce Vita, en El Satyricón (1969), aunque su interpretación más recordada es la de Gradisca en Amarcord (1973).


Sigamos paseándonos por este maravilloso universo femenino de Federico Fellini, quizá el director de cine que más supo captar la esencia femenina, no en vano, tuvo como compañera de viaje -esposa y musa- a Giulietta Massina-. Ambos se conocieron en la radio y se casaron en 1943; su único hijo, falleció al mes de nacer, lo que supuso un duro golpe para ambos. Giulietta Massina conoce, gracias a su esposo, y por supuesto, a su valía personal, un cine que podríamos calificar como mítico: La strada, Almas sin conciencia, Las noches de Cabiria, Giulietta de los Espíritus, y Ginger & Fred. Esta mujer, cuya personalidad no necesitaba de un físico espectacular, permaneció junto a Fellini hasta la muerte del director, falleciendo menos de un año después que éste, el 23 de marzo de 1994.



El tandem Massina-Fellini dio lugar a la creación de un especialidad de cine italiano, dando forma a un universo muy particular en cada una de sus películas, todas ellas llenas de emoción y sentimiento, pero no por ello exentas de un mensaje especial  en todas y cada una.


También debemos hacer un hueco para Sandra Milo, amante oficial de nuestro genio, durante dos décadas y con el que rodó 8 1/2 (en el papel de Carla), y Giulietta de los Espíritus, coincidiendo en el rodaje con la Masina.



La mamma italiana por excelencia, Anna Magnani fue dirigida por Fellini, en Roma (1972), una mujer cuyos papeles mostraban el aspecto más duro de la mujer, muchas veces en papeles de mujeres maltratadas y sufridoras.


De la mamma nos pasamos a la tunecina Claudia Cardinale, una belleza llena de frescura y espontaneidad, apareciendo también en 8 1/2, de Fellini. Y de la frescura de la Cardinale pasamos a la inquietante elegancia de Capuccine, francesa de nacimiento, cuyo nombre verdadero era Germaine Lefebvre. Inició su carrera artística  de la mano de Jean Cocteau, destacando en películas como  Sueño de amor, de Charles Vidor, y Alaska, tierra de oro, de Hathaway. Con Fellini trabajó en el Satyricón. Desgraciadamente, se suicidó en 1990, como consecuencia de una depresión.





Es aquí donde nos encontramos con Lucía Bosé, nacida en Milán, habiendo trabajado con Antonioni, y con Juan Antonio Bardem; con Fellini, asumió el papel de la matrona suicida, en el Satyricon. Y no nos queremos dejar entre los fotogramas a Tina Aumont, hija de Jean Pierre Aumont y María Montez, fallecida en 2006, protagonista de películas como MOdesty Blaise, de Joseph Losey, o El Engaño, con Roger Vadim; también rodó Partner, con Bertolucci, y Le lit de la vierge, con Philippe Garrel.
Su físico no se adaptaba especialmente a los cánones de la época, muy moderno y actual, pese a lo cual Fellini contó con ella en Satyricon y El Casanova.


Y para quedarnos con una imagen que ha pasado a la historia, si eso, a la historia, la de Maria Antonietta Beluzzi, la famosa estanquera de AMARCORD, cuya famosísima secuencia -la de sus enormes pechos- ha estado y está en la memoria de todos los amantes del cine felliniano.


FEDERICO FELLINI fue al cine italiano lo que Berlanga supuso para el cine español, un italiano de raza, en el caso del español, un español de raza, que supo asumir perfectamente, las virtudes y los defectos de la condición humana, y en especial, la de sus  "paisanos". TODO un referente de la ITALIA de los años 60. que permanece y permanecerá como tesoro de incalculable valor, de la vida social, política, y "viciosa" - en el buen sentido- de toda una época.



"Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro"
(Federico Fellini)

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