lunes, 27 de mayo de 2013

BLADE RUNNER... el principio.



 
 
Hablar sobre BLADE RUNNER y situarnos en el universo que esta película planteó en los inicios del cine de la ciencia-ficción, desde un punto de vista de ICONO de este tipo de films, es como hablar de las andanzas de Adan y Eva en El Paraiso. Una película emblemática que marcó toda una época y que sentó las bases para otras muchas que vinieron después, mas o manos creibles, más o menos imaginables, pero, en ningún caso, con las características tanto estéticas como técnicas de una obra de tal naturaleza, allá por el año de su estreno 1982.
El argumento de BLADE RUNNER parte de la siguiente situación vital de la humanidad:



 
"A principios del siglo XXI la Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus -un ser virtualmente idéntico al hombre- y conocido como Replicante.

Los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon.
En el espacio exterior, los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos, en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas.
Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus 6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la tierra bajo pena de muerte.
Brigadas de policía especiales con el nombre de unidades de Blade Runners tenían ordenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor.
A esto no se le llamó ejecución, se le llamo retiro.
Los Ángeles, Noviembre 2019"
 
 
 
 
Protagonizada por Harrison Ford (Rick Deckard), Rutger Hauer (Roy Batty), Sean Young (Rachel), Edward James Olmos (Gaff), M. Emmet Walsh (Bryant), Daryl Hannah (Pris), William Sanderson (J.F. Sebastian), Brion James (Leon), Joe Turkel (Tyrell) y Joanna Cassidy (Zhora)
 Dirigida por Ridley Scott  Escrita por Hampton Fancher y David Webb Peoples, basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
 



En un futuro cercano y oscuro, Deckard, un ex-policía, ex-Blade Runner, es llamado para una misión en la que debe perseguir y retirar a varios replicantes, un grupo de androides tremendamente perfeccionados que se han amotinado en las colonias y han regresado a la Tierra.

 
 
 

Los androides son los protagonistas de la película, la tecnología más avanzada que el Hombre ha podido crear: réplicas más perfectas de sí mismo. El ambiente que se observa del futuro de Los Ángeles en 2019 sirvió de inspiración para muchas otras películas. Es un futuro en que la tecnología es omnipresente: los vehículos denominados spinners sobrevuelan la ciudad, algunos edificios son colosales pirámides, existen videoteléfonos a modo de cabinas, se pueden crear animales y órganos a medida, el Esper es un sistema de análisis fotográfico superavanzado y la máquina Voight-Kampff es capaz de distinguir replicantes de humanos mediante un test de empatía. En este mundo supertecnológico la naturaleza está en decadencia y las ciudades son sucias y están contaminadas, mientras que los animales parecen seres muy preciados. En la historia de Blade Runner se emplea la tecnología como contraste para indagar en la pregunta definitiva: en qué consiste realmente ser humano. El papel más geek de la película es sin duda el de J.F. Sebastian, el ingeniero que desde su soledad construye robots que son sus únicos amigos. Un super-geek con un pequeño papel es Tyrell, inventor y dueño de la gigantesca corporación que fabrica los androides.
 
Frase genial:
Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.


 
 Cuando se estrenó Blade Runner en Estados Unidos en 1982 fue un auténtico fracaso tanto de taquilla como de críticas. Curiosamente, la película funcionó bien fuera de EE.UU. y se convirtió rápidamente en uno de los «clásicos», especialmente en la entonces naciente época de los vídeos de alquiler. Meses antes, en las primeras pruebas con espectadores antes del estreno, tuvieron que usarse dos finales distintos, el original y el llamado «final feliz» (Rachel no tiene fecha de terminación y huyen felices al campo). Se eligió el final feliz. Antes se había añadido la «voz en off» porque en algunos pases la gente parecía «no entender bien la trama de la película».



 
Harían falta diez años para que Ridley Scott pudiera recrear la versión que originalmente concibió, aunque por falta de tiempo no quedó del todo contento con el resultado. Mientras tanto, el culto a Blade Runner había ido crecido entre leales grupos de fans que la habían convertido en la mayor película de culto del género de la ciencia ficción.
La novela original de Philip K. Dick fue notablemente reescrita, no sin grandes problemas por el camino: diversas revisiones de guiones (y guionistas) y un Philip K. Dick finalmente molesto por ser el último en enterarse de que su libro iba a ser convertido en película. Por desgracia moriría poco antes del estreno, aunque llegó a conocer a Scott y ver algunas pruebas del rodaje.



 
La espléndida música de Vangelis dio el toque final a la obra. La extraña escena del final de la primera versión, en las montañas, fue montada con algunos planos que Stanley Kubrick había rodado para El Resplandor y que cedió a Ridley Scott como favor personal. Douglas Trumbull fue el genio que estuvo detrás de los efectos especiales de la película, que se conservan perfectamente frescos hasta hoy en día.



 
"No se por qué me salvo la vida. Quizá en esos últimos momentos amaba la vida mas de lo que había amado nunca, no sólo su vida, la vida de todos, mi vida todo lo que El quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: ¿de donde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda?. Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir"
(Frase de Harrison Ford, en su papel de Rick Deckard).


Fuentes: La Información.com



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