martes, 1 de octubre de 2013

GILLIAN WEARING........la FARSA.






"Si alguna vez haces algo demasiado literal,
deberias olvidarte.
Lo pierde todo.
Pierde el misterio,
que probablemente es el factor
mas atrayente...."
Gillian Wearing



La identidad, la autorrepresentación, las relaciones humanas y la vida cotidiana son los temas que Gillian Wearing, mujer provocadora, paradógica, y compleja, trata en sus series fotográficas y de vídeo, que podemos conocer en varias exposiciones desde que en 1997 consiguió el Premio Turner, que consagra a los jóvenes artistas británicos, con frecuencia en medio del escándalo y la protesta, no en vano, resultan frecuentes sus conocidas "aptitudes gamberras".



Los autorretratos de Wearing exploran la fotografía como farsa, además de examinar concepto de identidad y representación. Con una meticulosa atención al detalle y sofisticadas prótesis de silicona, Wearing crea extraordinarios autorretratos que imitan fotos de su álbum de familia. Estas imágenes triunfan porque formulan preguntas sobre la familia, las relaciones y el yo, aspectos todos ellos importantes en la fotografía contemporánea. Otros retratos de la serie, incluyen a su hermano, su abuela y su abuelo.
Fundamentalmente esta mujer, por supuesto, diferente en su concepción del rol de la fotografía en el ámbito de la vida cotidiana, se interesa en que el arte haga bien visible el concepto de las relaciones sociales y profundice en los distintos papeles que desempeñamos en nuestro propio círculo familiar, para ello utiliza los mismos recursos como la cámara invisible, lo imprevisible, el juego de las suposiciones falsas, ... y llega a "bromear" con todo lo que conocemos como productos de consumo de la baja cultura, un claro ejemplo, en los reality shows. Gusta también de captar reacciones individuales ante situaciones complejas y la influencia de los medios de comunicación en la propia imagen.




Las filmaciones de Gillian Wearing se basan en los formatos de los documentales de televisión de los años setenta y en los populares programas de confesión. En algunos casos, pone anuncios, como hizo para Trauma, que decía: 'Experiencia negativa o traumática en la infancia o juventud y deseo de hablar de ello en una película. Se garantiza el anonimato'. En otros vídeos utiliza máscaras. 'Trato de superar el mero planteamiento obvio, y de no limitarme únicamente a ver la superficie. Trato de arrojar luz más allá de eso. Y ésa es una de las razones por las que empecé a utilizar máscaras. No me interesa el aspecto de una persona por sí mismo'.













Para indagar en el papel de la herencia familiar sobre la propia imagen y las misteriosas conexiones (un gesto, una actitud, un mismo fondo en la mirada...) que van más allá de lo genético, una inquietud que persigue a Wearing desde sus inicios, y empleando la reproducción casi mimética de viejas fotos reales, la artista se ha dedicado a hacer réplicas de su madre, su hermano, sus primos... Estos ejercicios de auto-dramatización son de carácter inquietante —las prendas de ropa son en ocasiones las originales y los gestos duplican los que alguna vez fueron empleados por los imitados— y permitieron a la fotógrafa jugar con la idea de que "las épocas y las generaciones se funden y la cercanía y la distancia se disuelven", dicen los organizadores de la exposición. La imagen personal siempre está relacionada con el poder Siempre "interesada en la gente", la artista intenta demostrar que la creación de una imagen "siempre está relacionada con el poder y que la manipulación nunca puede ser totalmente ser evitada".







 
 
 

Si hay algo que cautiva es la sorprendente elaboración de estas imágenes, en un ejercicio de intromisión de la personalidad que al mismo tiempo supone un desnudo integral por parte de Gillian en el plano emocional. La artista se empapa de sus seres queridos y se entrega por completo en una transmutación absoluta con ellos. Se trata, sin lugar a dudas, de un viaje que ahonda en las relaciones y en el desconcierto entre realidad y ficción, que no deja de sorprender por la magnífica puesta en escena.
 


Otro de sus proyectos más conocidos es Doubles, autorretratos en los que vuelve a hacer uso de máscaras y caracterización para convertirse en personajes famosos como Lily Cole, Andy Warhol o Diane Arbus, entre otros.


 
 


 
 
 
 

 
Pero si existe algún proyecto que encumbró a la artista a la fama, éste fue Signs that Say What You Want Them to Say and Not Signs that Say What Someone Else Wants You to Say (1992), que llevó a cabo parando a la gente por la calle y ofreciéndoles un papel para que escribieran lo primero que se les pasara por la cabeza. En numerosas ocasiones, los testimonios eran sobrecogedores y recogían profundas e insondables intimidades.






Gillian Wearing carga a sus espaldas con una extensa obra, siempre enfocada a asuntos sociales y directamente vinculada a las relaciones y a la problemática de la condición humana. Sus trabajos extrapolan valores adversos y nos ofrecen una perspectiva del entorno divertida, surrealista, escalofriante y capaz de alterar nuestros sentidos escudriñando y diseccionando la personalidad de los individuos.







Fuentes: Dada la complejidad de la obra de Willian Wearing hemos tenido que recurrir a distintas fuentes cuya redacción volcamos en este post, tan especial: Wikipedia, El País Archivo, 20 minutos. es y DOZE. Gracias por su colaboración. 

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